jueves, 21 de marzo de 2013

Buscando mi límite.


Hoy, he querido recuperar este post que escribí hace ya tiempo en otro blog que tuve. Es un post que me gusta mucho y creo que no se debe perder, leedlo, os gustará.


Buscando mi límite.

Cuando te propones realizar un evento de esta magnitud te toca escuchar toda clase de comentarios, no todos malos pero algunos un poco desesperanzadores.
Oyes desde el ¿estás loco?, ¿no tienes nada mejor que hacer?, ¿te aburres?, al ¡vamos, tu puedes!, ¡estoy contigo!, si quieres entrenamos juntos...
Esta diversidad te hace plantearte varias cuestiones. ¿Habré hecho bien?, ¿seré capaz de acabar?, ¿no será mucho para mi?. Como veis casi todas negativas, preguntas que te haces a ti mismo a lo largo de todo el entrenamiento y que van minando poco a poco tu moral hasta un punto crítico en el que te planteas si de verdad quieres lanzarte y asumir ese reto personal.

El por qué de esta afición tiene un comienzo bastante simple, la afición de un padre a este deporte y el amor de un servidor al deporte en general. Después, vas conociendo a gente que se empieza a animar y a otros que ya lo estaban y eso ya es el complemento perfecto.
Poco a poco comienzas a darte cuenta que rodar y rodar te hace liberar la mente, no pensar en problemas y preocupaciones, se podría decir que es una vía de escape al mundo que nos rodea. 

Y como no, en éste tipo de historias siempre hay deportistas y figuras famosas de las que lees artículos y vivencias personales y que te motivan a lanzarte, a proponerte retos y más retos.
Una de esas figuras es el ultrafondista Josef Ajram, un ídolo se mire por dónde se mire. Su actitud, sus ganas e intensidad a la hora de proponerse retos y de cumplirlos son un ejemplo a seguir. Leer su libro ¿Dónde está el límite?, fue una verdadera fuente de inspiración, una motivación que me hizo ver que el reto era posible, que con entrenamiento y perseverancia se podía conseguir.

Los comienzos siempre son difíciles, pero todo se complica más cuando al ver tu plan de entrenamiento, te das cuenta de que has empezado tarde. Me faltaban dos semanas de entrenamiento, las dos primeras, las de aclimatación, por suerte llevaba ya una base en las piernas.
Como ya he dicho comenzar es complicado, y ponerse a correr todos los días teniendo en cuenta que hay que trabajar y tener algo de vida social, cuesta y mucho.

Así que, después de preguntas sin respuesta, motivaciones y desmotivaciones, y alguna que otra conversación con gente importante, decides ponerte el mono de trabajo y comenzar a entrenar y entrenar.
Y así comenzó todo, allá por finales de Mayo y principios de Junio. Un plan de entrenamiento de 20 semanas, 140 días por delante antes de la gran cita el 30 de Septiembre. 

Si soy sincero, he de decir que no he seguido el plan como debería, además de mover los días de descanso a mi antojo, no he hecho series ningún martes, que era el día que tocaban, y ha habido semanas que por circunstancias personales no he podido entrenar tan apenas.
Pero el tiempo pasa y sin darte cuenta te plantas en el día clave y ya no hay vuelta atrás. Llega el momento de poner todo lo que tienes, todo lo que has entrenado los cuatro meses anteriores para lograr el reto.

Así pues, llego el gran día, domingo 30 de Septiembre de 2012. Se me había olvidado mencionar que corro en el club del anteriormente mencionado Josef Ajram, el Team WITL (Where is the limit). Antes de que llegara la hora de la carrera, varios del equipo habíamos quedado para conocernos oficialmente y hacernos alguna que otra foto de equipo.
El día parecía haber amanecido con buen pie, un poco de frío y aire, pero por lo general buen día, perfecto para cumplir retos.

Por fin llego la hora, quedaban apenas cinco minutos para que diera comienzo la carrera, 42 largos kilómetros y 200 duros metros tenía por delante. 900 personas, muchos de ellos profesionales y otros habituales en éste tipo de carreras, estábamos ahí pendientes del pistoletazo de salida, de comenzar a movernos y dejar de pensar si estábamos preparados para terminar.
Siempre he entrenado sólo, y lo reconozco, me gusta esa soledad al correr, ponerme el iPod y lanzarme a devorar kilómetros. Pero ésta carrera era otra cosa, mucha distancia y mucho tiempo, la compañía era esencial, animarse uno a otro era clave. Dio la casualidad de que un compañero de equipo, Javier Sesé, quería hacer un tiempo parecido al mío y decidimos salir juntos. 

Comenzamos con un buen ritmo, enclaustrados entre el globo de las 3 horas 45 minutos y el de las 4 horas. Empezamos a quemar zapatilla y pasar kilómetros y kilómetros, hasta que pasamos el kilómetro 21, la media maratón, nos quedaba la mitad, ahora ya lo que nos quedaba era restar kilómetros hasta el 42.
Seguíamos bien, sin dolores ni sobrealiento, hasta que en el kilómetro 28 empecé a notar una ligera molestia en la ingle que posteriormente se convirtió en un dolor muy molesto que me impedía levantar la pierna. Pero había que seguir, a pesar de ir acompañado y de llevar un auricular con música, era inevitable hacerme preguntas mentales de si iba a acabar o me quedaba ahí. Mi padre estuvo en varios kilómetros siguiendome con la moto y en éste kilómetro ya se dio cuenta de que algo no marchaba bien, mis gestos eran de dolor y cuando me miraba se lo confirmaba con el pulgar hacia abajo, pero me animaba a seguir.

Tocaba apretar los dientes, luchar y seguir. Los ánimos de mi señor padre y los de mi compañero de equipo eran suficiente razón para seguir y seguir hasta el final, para no rendirme en el kilómetro 30. 
Sin darnos cuenta comenzamos a bajar el ritmo, hasta el punto de que el globo de las 4 horas nos alcanzó. Nos unimos a sus ánimos durante dos largos kilómetros, estábamos ya por el kilómetro 38, tan solo nos quedaban 4 kilómetros más y los 200 metros finales. Comenzamos a apretar un poco más poco a poco, hasta que conseguimos dejar atrás al grupo de las 4 horas.

El cansancio hacía su doloroso trabajo en nosotros, las piernas no respondían a los estímulos de la cabeza, la cabeza ya no era capaz ni de pensar en retiradas ni rendiciones, cuando de repente vislumbramos el recinto Expo, sabíamos que la meta estaba ahí, que sólo nos quedaban 2 kilómetros y lo habríamos conseguido. Volví a ver a mi padre animándonos a gritos, haciéndonos ver que lo que nos quedaba era pan comido, pero el hombre del mazo nos había golpeado ya allá por el kilómetro 36 y nos faltaba lo duro, la lucha contra nosotros mismos, contra el cansancio, el dolor y el pesimismo.
Animándonos el uno al otro, más él a mi que yo a él... Nos plantamos en el kilómetro 42, nos quedaban 200 metros en una recta abarrotada de gente aplaudiendo, reconociendo el esfuerzo que habíamos hecho.

Y por fin, llegamos, 42 kilómetros y 200 metros en 3 horas y 55 minutos, lo habíamos conseguido, ya no había dolor, ni pesimismo, sólo abrazos y felicitaciones, sonrisas al descubrir que habíamos sido capaces de retarnos a nosotros mismos y conseguirlo.

Llegada a meta abrazado con Javier Sesé, tiempo real 3:55:21
Fotografía: archivo.
Cuando acabas no lo piensas, tienes que esperar a estar tranquilo, sin el bullicio del gentío, para darte cuenta de que has terminado una carrera muy larga y muy dura, a pesar de que tu cabeza pensaba lo contrario, a pesar de esos comentarios que te quitaban todo atisbo de esperanza. Te das cuenta de que puedes, de que hay que ser positivo y luchar por lo que quieres conseguir.
De que tu límite no está dónde los demás quieran, sino dónde tu quieras.

Yo pude descubrir que mi límite no está en la maratón, que soy capaz de correr esos 42 kilómetros y 200 metros. Y que soy capaz de luchar contra mi cabeza y los pensamientos negativos.

¿Cuál será mi próximo reto? Próximamente se sabrá....



A. López.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Cortavientos, una prenda básica.


Para los que no conozcan esta prenda, decir que ha de formar parte de todo vestuario de corredor y más en mi "querida" ciudad Zaragoza donde el viento es un habitante más. Reúne todas las características fundamentales que buscamos en nuestros entrenamientos invernales, una manga larga que abriga y que ayuda a que ese aire tan molesto no pase a nuestro cuerpo.

Dependiendo de donde vivamos, haremos más o menos uso de esta prenda. Pero por poco que la saquemos del armario seguro que se rentabiliza muy bien, ya que nos permite en días de frío, viento e incluso lluvia salir a entrenar sin problemas.

Y como no hay nada mejor que ver para creer, os voy a mostrar unos cuantos ejemplos de los que tengo yo en casa.

Chaqueta cortavientos Adidas.
Foto: Archivo.
A la izquierda podéis ver mi última adquisición, un cortavientos que ofrece Adidas, una muy buena prenda que cuenta con tiras reflectantes para que se nos vea bien en la oscuridad, algo imprescindible si corremos por la noche. Este modelo además cuenta con la particularidad de que al lado de la cremallera lleva una tira que brilla en la oscuridad, todo un detalle.



Cortavientos Under Armour con WINDSTOPPER.
Foto: Archivo.
El siguiente que os muestro es sin duda uno de mis preferidos, un cortavientos de la firma americana Under Armour. Además de contar con todo lo habitual, reflectantes, etc. Es una prenda de la línea 'Cold Gear' la gama de invierno de la firma, ideal para el frío invierno zaragozano. También cuenta con WINDSTOPPER, algo básico para el viento de la ciudad.



Chaqueta - Chaleco cortavientos GORE.
Foto: Archivo.
El que veis es uno de los cortavientos más completos que tengo y he visto. De la firma GORE se puede dejar en chaleco quitando las mangas. Cuenta con WINDSTOPPER en todo el cuerpo y es ideal tanto para correr como para ir con la bici en días de mucho frío.
Su precio es de los más elevados que podemos encontrar pero merece la pena.




Cortavientos - Chubasquero Nike Storm Fit.
Foto: Archivo.
Nike, una firma consolidada en el panorama deportivo, nos ofrece una amplia gama de cortavientos y chubasqueros ideales para correr. El que os muestro en la imagen tiene la peculiaridad de servir para las dos cosas, protegiendo así tanto de la lluvia como del viento. Cuenta con varios reflectantes para que se nos vea bien y agujero para los auriculares y iPod.



Cortavientos con capucha Nike.
Foto: Archivo.
Sin duda el más peculiar de los cinco mostrados, éste cortavientos es de la línea Nike Tennis Rafael Nadal, quizá algo incómodo para correr por el elástico de final que termina por subirse mientras corres, pero ideal para la bici, ultraligero y plegable en uno de  los bolsillos delanteros es perfecto para llevarlo en la mochila para cualquier imprevisto.



En Zaragoza, que es donde yo vivo. Ademas del frío que suele hacer, sopla un gran viento, algo muy muy molesto sobre todo si te viene de cara y que puede causarte más de un catarro si no estás acostumbrado y no vas bien equipado. Además, según por donde se corre el hecho de tener un río tan grande como es el Ebro que atraviesa la ciudad, hace que la humedad también nos pueda afectar a la hora de entrenar, por eso una buena prenda como ésta es básica en el fondo de armario.

Cada uno elegirá su marca preferida y su precio preferido, esto último quizá sea lo más determinante a la hora de elegir, ya que los precios suelen ser bastante elevados para estas prendas. 

Pero, sin duda, os aconsejo que adquiráis uno porque además de que le vais a sacar partido, os va a ayudar a poder realizar los entrenamientos con seguridad.



A. López.

lunes, 18 de marzo de 2013

Rafael ha vuelto.


Si nos lo llegan a decir hace apenas diez días no nos lo creeríamos. Rafael Nadal es el campeón de Indian Wells. El balear no para de superarse a sí mismo. Cerca de doce meses sin pisar pistas de cemento, otros siete sin estar en pista por una lesión en la rodilla que le hizo perderse la mitad de 2012, y a pesar de todo, ha vuelto por todo lo alto. Ganando un Masters 1000, en un evento en el que se encontraban los mejores jugadores del mundo y llevándose por delante a tres top-ten por el camino. Triunfo que tiene un valor histórico. 

RAFA HA VUELTO.
Es lo bonito de este deporte, que nunca deja de sorprendernos. Podemos estar minutos, horas y días viendo tenis. Semana a semana. Podemos ver diferentes tipos de torneos, desde Grand Slams, hasta Copa Davis pasando por Masters 1000, torneos ATP 500 y 250, o incluso Challengers. Pueden existir miles de expertos que pronostiquen que un jugador puede ganar tal evento o que otro tenista no tiene posibilidad alguna de ganar un trofeo determinado. Pero al final, todo se torna en algo imprevisible. Y todo esto lo hemos podido vivir durante estos últimos días en Indian Wells. Sobre el Valle de Coachella, Rafael Nadal ha vuelto a dejar a todo el mundo boquiabierto y ha brindado al tenis otra victoria monumental que aumenta aún más su leyenda.
El inicio de torneo no fue nada fácil. Y no era para menos, el balear llegaba al Indian Wells Tennis Garden después de doce meses sin pisar el cemento, y a pesar de llegar en una muy buena racha de la tierra batida latinoamericana, donde ganó los títulos en Sao Paulo y Acapulco, tanto él como su entorno fueron muy cautelosos. Su primera víctima fue Ryan Harrison. El joven norteamericano mostró durante varios momentos un buen tenis pero pecó de ser demasiado agresivo en determinadas fases del encuentro que le dejaron sin opciones ante un Nadal que se defendió a las mil maravillas. Se apuntó el primer set en la muerte súbita y el segundo parcial ya fue un trámite para el que hasta hace unas horas era el número cinco del mundo.
La retirada del argentino Leonardo Mayer antes de disputar su encuentro de tercera ronda, brindaba a Rafa la oportunidad de colarse en octavos de final sin estar ni un solo minuto en pista. Para un jugador como él, con necesidad de pasar minutos en pista y rodarse de cara a una futura confrontación con los mejores tenistas del ranking, posible arma de doble filo. El letón Ernests Gulbis, que llevaba una racha de trece victorias consecutivas, fue su segundo rival. Una piedra en el camino que estuvo a punto de dejarle fuera del torneo. El báltico consiguió arrebatarle a Nadal el primer set y con 5-4 en el parcial definitivo, estuvo a dos puntos de eliminar al campeón de 2007 y 2009. Afortunadamente para el ex número uno del mundo, la situación se resolvió y pudo solventar la papeleta sin tener que recurrir al definitivo y dramático tie-break.
El subidón definitivo de nivel se dio a partir de cuartos de final. Con un Roger Federer quizá algo renqueante por unas molestias en la espalda, Rafael Nadal ofreció su mejor versión tenística en pista dura. Bolas muy profundas, una derecha incisiva con la que abría pista y un revés paralelo que recordó a ese que nos enamoró en el Open de Australia 2009 acabaron con el genio de Basilea que solo le pudo hacer seis juegos. En semifinales esperaba Berdych, que no ganaba al mallorquín desde octubre de 2006. Y en esta ocasión tampoco iba a conseguirlo. Cimentando la victoria desde su drive, al checo le tembló la mano cuando tuvo que cerrar el segundo set y llevar el encuentro a la tercera y definitiva manga, cavando así su propia tumba.
En el día de hoy, el favoritismo recaía en Rafa. Del Potro venía de ganar a Murray y Djokovic en las rondas precedentes, pero el desgaste físico ocasionado debía hacerle mella en cuanto el partido se alargase. Y así fue. Por mérito total y absoluto de un Nadal que no paró de imprimir un ritmo y una intensidad infernal al tandilense, que tenía que ganar el intercambio en más de una ocasión a base de golpes ganadores para terminar con la resistencia del manacorí. El argentino, bravo como pocos, llegó a liderar por un set, teniendo además ventaja en el segundo parcial, pero Nadal consiguió darle la vuelta y hacer historia. En Indian Wells suma su título número veintidós en Masters 1000, superando a Roger Federer y colocándose como líder histórico en este apartado. Además, recupera la cuarta plaza del ranking aunque su renuncia al inminente evento de Miami le pone muy difícil mantener esa plaza de cara al torneo de Montecarlo, ya que a Ferrer le basta con ganar su primer encuentro en Crandom Park para recuperar el número cuatro de la clasificación mundial.
Rafael Nadal, campeón del Masters 1000 de Indian Wells 2013
Foto: Marca
La victoria de Nadal es una sorpresa con mayúsculas. Y un toque de atención enorme para todos sus rivales. Para Djokovic, para Murray, para Federer. Para el propio Del Potro. Nadie se esperaba que el mejor jugador español de la historia de este deporte fuese a recuperar el tono tenístico tan rápido. Desde su vuelta, ha jugado cuatro torneos y ha ganado tres de ellos, con un balance de 17/1 en victorias/derrotas. Una auténtica bestialidad. Ahora, un merecido descanso hasta el mes de abril, donde empezará la defensa de las cuatro coronas logradas el año pasado en polvo de ladrillo. El Montecarlo Country Club, su particular santuario, donde ha levantado ocho veces consecutivas el título de campeón, está deseando ver de nuevo a su gran campeón pisar la arcilla. Si en cemento ya ha demostrado que puede volver a dominar...
¿Quién es capaz de dudar que no va a ser capaz de seguir con su hegemonía sobre tierra batida?

Información: Diario AS, diario MARCA, TVE.
Vídeo: YouTube 

Rafael Nadal vs Juan Martín Del Potro - Final Indian Wells Masters 2013



A. López.

viernes, 15 de marzo de 2013

Pulsómetros, utilidades y usos.


El uso del pulsómetro es clave en la mejora de tu forma física, ya que puedes entrenar en la zona de ritmo cardíaco más apropiada a tus necesidades. Puedes controlarte los esfuerzos y te ayuda a controlar la distancia recorrida en el caso de llevar GPS o algún otro dispositivo para medir distancia. Hay muchas marcas distintas pero las más conocidas y referencia en el sector son Polar y Garmin. Las dos cuentan con pulsómetros de la gama más básica que rondarían los 49 € y una gama más TOP que llegaría a los 300 € / 400 €. Estos últimos contarían con GPS y en muchos casos son pulsómetros que sirven para triatlón, incluso dentro de la piscina te mide distancia, frecuencia cardiaca, etc.
Polar RS800CX Multi.
Foto: Google.
Primer paso: tu pulso en reposo y tus pulsaciones máximas.

  Lo primero que debemos conocer es nuestra frecuencia cardiaca de reposo (F.C. rep.); las pulsaciones se toman por la mañana, justo antes de levantarse. En segundo lugar es necesario realizar un test de esfuerzo para conocer nuestra frecuencia cardiaca máxima (F.C.M.). Te recomiendo varias opciones:
  1º. Calienta trotando durante unos 5 minutos, de forma suave. Corre durante 3 minutos a tope en una zona con ligera subida. Cuando termines mira tu pulsómetro.
  2º. Localiza una buena subida, larga y de mucha pendiente. Calienta con un trote suave y unas pequeñas progresiones al menos durante 10 minutos. Después del calentamiento, y sin parar, empieza una cuenta atrás de 5 minutos en la que vas a aumentar el ritmo con carrera fuerte, para acabar subiendo la cuesta a tus máximas posibilidades. Los últimos 2-3 minutos debes hacerlos a tope. Fíjate en tu pulsómetro justo en el minuto final, esta cifra es tu F.C.M. 
  3º. Corriendo o en bicicleta. Después del calentamiento y sin parar aumenta el ritmo todo lo que puedas durante 3 minutos, luego descansa un par de minutos. Fíjate en la lectura de tu pulsómetro al acabar, que será la máxima, o muy aproximada. Ten en cuenta que puedes llegar al máximo unos instantes después de haber acabado esos 3 minutos y esfuérzate para que realmente esos minutos sean lo más intensos posibles.

Segundo paso: tus pulsaciones por zonas.

  Una vez obtenido estos datos vamos a calcular nuestras pulsaciones para distintas zonas de trabajo. Partiendo de tu FCM, por ejemplo 180 pulsaciones por minuto (ppm), le restas tu FCrep, por ejemplo 60; el resultado: 120 es tu Frecuencia cardiaca de Reserva (F.C.R.). A esta cifra le aplicas el porcentaje al que quieres correr, por ejemplo 60%: 120 x 60% = 72; le vuelves a sumar tu FCrep.: 72 + 60 = 132 y éste es tu ritmo de trabajo en esta zona de entrenamiento del 60%.

Veamos otro ejemplo de forma más esquemática, para un corredor con 175 pulsaciones de FCM y 62 pulsaciones en reposo:
   1º - Realiza uno de los test para conocer tu FCM: 175 
   
   2º - Resta tus pulsaciones en reposo: - 62 / 113
                                                                      
   3º - Aplica el ritmo al que quieres correr (70%): x 0,70 / 79
                                                                                       
   4º - Suma la Frecuencia cardiaca en reposo: + 62 / 141 ppm
                                                                                    
   Éstas son las pulsaciones a las que debes ir cuando corras en la zona de 70%.

Tercer paso: elección de la zona o nivel.

  ¿Y para qué sirve cada nivel de entrenamiento? Aquí tienes una tabla que ayudará a planificar tus ejercicios:

  60% de pulsaciones. Carreras de recuperación. Es lo mínimo que podemos hacer para encontrar algo de beneficio, se realizan bastante lentas y sirven para asimilar el trabajo de días duros de entrenamiento o recuperarte de competiciones; también para principiantes o personas de poco nivel. Trabaja sobre 30 minutos.

  60-70% de pulsaciones. Entrenamientos largos, pero suaves. A este ritmo se empiezan a producir la adaptaciones, el cuerpo va aprendiendo a quemar grasas para usarlas como combustible. Trabaja entre 1 y 3 horas.

  70-80% de pulsaciones. Carreras largas; fartleks; subidas y bajadas. Ésta es la zona ideal de entrenamiento. Se realizan buenas mejoras con una intensidad de trabajo no muy alta, rozamos el límite entre aeróbico y anaeróbico. En carreras largas puedes mantener un ritmo relativamente "cómodo". Trabaja entre 60 y 90 minutos en carreras largas.
  Si haces fartleks (cambios de ritmos explosivos, no programados) trabaja entre 30 y 45 minutos.
  Si haces subidas-bajadas trabaja entre 30 y 45 minutos haciendo las subidas a ritmo fuerte.

  80-90% de pulsaciones. Carrera de umbral anaeróbico o carrera de ritmo. En torno al 85% se trabaja en el umbral anaeróbico, es decir, un poco por encima o un poco por debajo. Si haces series trabaja con las cortas, cinco minutos máximo.
  Si haces carrera no te excedas de los 15 minutos. Con un solo día a la semana es suficiente, aunque si estás bien preparado puedes hacer dos sesiones.

  90% de pulsaciones. Nivel muy alto. Se trabaja con deuda de oxígeno, así que solo es recomendable para atletas muy bien preparados.
  Un ejemplo de esta sesión podría ser 12x400 casi a tope, con 200 de recuperación, bajando a 70%.

Cuarto paso: planificación de la semana.

  Te propongo un "entrenamiento tipo", se basa en cuatro días de trabajo semanales:
- 1 día de carrera larga a 60-70%, empezando sobre 10 km y aumentando un 10% semanal (entre 1-1,5 km).
- 1 día de corta distancia a 70-80%, sobre 5 km y aumentando un 10% semanal (unos 500 metros).
- 1 día de umbral anaeróbico a 80-90%, con series o cambios de ritmos o cuestas. 
- 1 día de carrera larga a 60-70%, empezando con 1 hora y 15 minutos (unos 13,5 km) y aumentando unos 15 minutos semanales (2,5-3 km aproximadamente).
  No olvidar nunca los ejercicios de estiramientos posteriores al entrenamiento, son imprescindibles.



A. López.