| Un buen estiramiento para ser más rápido. Fuente: Runners.es |
Seguro que eres de los que no tienen tiempo para nada o de los que se sienten un poco intimidados por ser la única persona que no puede tocarse los dedos de los pies en una habitación llena de gente que parece hecha de plastilina. El invierno es la excusa perfecta para dejar todas esas excusas de lado, ya que seguramente vas a hacer menos kilómetros, haciendo que sea más fácil encontrar tiempo para un poco de entrenamiento complementario. Si has empezado el año con el objetivo de alcanzar esa marca personal que se te resiste, el yoga puede ser una pieza fundamental de tu plan.
El yoga tiene el potencial de mejorar la fortaleza, la flexibilidad y la concentración, así que sorprende que sea un desconocido para los runners y la mayoría de los corredores no distinga entre la posición perro cara arriba de la de perro cara abajo.
¿Por qué deberíamos probar? Diversos estudios han demostrado que el yoga elimina el estrés, ayuda a perder peso, calma el dolor, contribuye a mantener una rutina de ejercicio e incluso ayuda a rebajar tiempos de carrera. La fortaleza y la flexibilidad que se desarrollan sobre la esterilla, principalmente la parte lumbar-pélvica, los cuádriceps y los flexores de la cadera, pueden ayudarnos a correr más eficientemente y a reducir lesiones. Además, mantener posturas que supongan un desafío puede contribuir a incrementar esa tenacidad tan necesaria a veces sobre el asfalto.
El yoga proporciona más que fuerza. También ayuda a controlar las emociones mientras estamos pasando por un mal momento en un entreno o competición. Mantener una postura difícil tiene mucho que ver con soportar un esfuerzo atlético exigente. Pero pese a todos los beneficios que el yoga proporciona hay que acercarse a él de manera cautelosa. Ser demasiado ambicioso puede llevarte a la lesión o la frustración. Aquí tienes algunas recomendaciones para dar el salto al yoga.
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| Posturas de Yoga. Fuente: Google. |
ESTUDIA EL MERCADO.
Desde el Yin yoga al yoga Vinyasa hay toda una multitud de clases para elegir. No hay un estilo que sea el mejor para todos los corredores, lo importante es la perseverancia con que lo practiques. Si no te gusta el profesor, la atmósfera o el ritmo de la clase, cambia de sitio. Busca profesores con los que puedas conectar y que entiendan tus necesidades específicas como corredor.
ADECÚALO A TU ENTRENO.
Tus sesiones de yoga deben tener una relación inversa con tu entrenamiento de carrera. Si estás haciendo muchos kilómetros y machacándote con sesiones muy duras, tus clases de yoga deberían ser relajantes.
Cuando tu entrenamiento de carrera no sea tan duro, puedes incrementar la intensidad y frecuencia de tus clases de yoga. Si te empleas a fondo en el yoga mientras estás en el medio de un mes de carrera intensa, estarás interfiriendo en la recuperación y te arriesgas a lesionarte. Resulta más inteligente extender la esterilla durante el invierno, como preparación para la temporada de primavera. El yoga fortalece tus pies, las piernas y la zona lumbar, que luego serán los músculos que te mantendrán en pie cuando las carreras se pongan duras.
SÉ HUMILDE.
Puede llevar años dominar determinadas posturas, de manera que no vayas a la primera clase (o a las primeras 20) esperando ser el alumno estrella, independientemente de cuántas carreras hayas corrido o de cuál sea tu mejor marca. Concéntrate en ti mismo, no en la persona que tienes al lado. Y date cuenta de que hay mucho que ganar aunque tus posturas no sean perfectas. Muchos corredores son demasiado duros consigo mismos cuando se toman un día libre o cuando no consiguen su mejor marca. En yoga, se trata de aceptar el cuerpo y la mente que tienes ese día y forzarlo tanto como sea posible.
EVITA LESIONES.
Un umbral alto de dolor junto con la naturaleza competitiva de muchos corredores puede convertirnos en objeto de lesiones. Más de uno ha sido demasiado agresivo con la postura de la paloma, intentando estirar los glúteos y el músculo piramidal y se ha pasado tres meses sin poder correr. Si tienes alguna zona sensible o que te gustaría trabajar específicamente, coméntaselo a tu instructor para que pueda modificar la postura de manera que puedas realizarla de una forma más suave y más segura.
A.López
Fuentes: www.runners.es y www.yogajournal.es

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